Evitar impago de las tarjetas de crédito: consolidar deudas de tarjetas

Con la competencia que hay actualmente en el mercado y las facilidades que ofrecen algunas entidades financieras a la hora de conceder tarjetas de crédito (en algunos casos podemos encontrar tarjetas de crédito sin cambiar de banco, incluso a veces hasta carecen de comisiones anuales de mantenimiento) es frecuente e incluso aconsejable tener tarjetas de crédito de distintas entidades.

Cuando, por un error de cálculo o por un vuelco en nuestras necesidades hayamos dispuesto el crédito de las tarjetas por encima de nuestra capacidad económica y no podamos hacer frente a los pagos con regularidad, antes de incurrir en una situación de impago de la tarjeta de crédito que nos pueda llevar a la inclusión de nuestros datos en los registros de morosos, se hace aconsejable reunificar la deuda de las tarjetas de crédito en un préstamo personal.

De esta manera, conseguiremos mantener el límite de nuestras tarjetas de crédito, aunque a veces los bancos nos obligarán a renunciar a alguna de ellas si nos conceden el préstamo personal, y podremos hacer frente a la deuda en un plazo más largo de tiempo (los préstamos personales en muchas entidades se pueden solicitar a 8 años) y con un tipo de interés mucho más bajo que el que nos aplicarían si aplazáramos el pago de la tarjeta.