Tipos de interés

tipos-de-interesA la hora de solicitar un préstamo personal o una hipoteca es fundamental saber qué tipo de interés nos van a aplicar. El tipo de interés es el precio que nos cobran por prestarnos el dinero, puede ser fijo o variable y se calcula aplicando un porcentaje, también llamado tipo, al importe del capital pendiente del préstamo que nos han concedido. Así, todos los meses pagaremos una cuota compuesta por una parte del capital que amortizamos y otra parte de intereses.

Cada banco o caja puede fijar libremente los tipos de interés y en función del tipo de producto que queramos contratar (préstamo personal o hipoteca) y de las garantías que aportemos (avalistas, o pignoración de pasivo), nos lo podrán rebajar.

Tipo de interés variable.

El tipo de interés variable se compone de un tipo de referencia, por lo general EURIBOR (y ya en raras ocasiones MIBOR), y un diferencial. Contratar un préstamo personal o una hipoteca a tipo de interés variable, supone que a priori la cuota que pagaremos será más baja que si lo hubiéramos contratado a tipo fijo, pero estaremos expuestos al riesgo de que  suban los tipos de interés y el importe de la cuota sea mayor.

Tipo de interés fijo.

Los tipos fijos son más altos que los variables, pero se mantienen inalterables durante toda la vida del préstamo lo que equivale a que todos los meses paguemos la misma cuota. Si no nos gusta asumir los riesgos de la variación del euribor este es el tipo de interés que nos conviene contratar.

Muchos bancos y cajas están intentando compensar las bajadas de los tipos de interés con la subida de los diferenciales. Teniendo en cuenta que el euribor a un mes, que es el tipo de referencia utilizado por lo general para los préstamos personales, estaba fijado a primeros de agosto al 0,649, los bancos pueden llegar a aplicarnos hasta un diferencial de 7 puntos. Aparentemente que te apliquen un tipo de interés del 7,65 % no parece ahora mismo demasiado alto.

¿Y si suben los tipos?. Teniendo en cuenta que pueden subir de forma considerable (basta remontarse a primeros de 2008, en el que el euribor a un mes estaba en el 4,239), el importe de nuestra cuota mensual se incrementará de manera sensible desestabilizando nuestras finazas y pudiendo incluso llevarnos a una situación de impago no deseada, con todo lo que eso implica (intereses de demora, inclusión en registros de morosos, reclamación judicial de la deuda, etc).

Es fundamental tener en cuenta que el diferencial debe ser cuanto más bajo mejor, y que no debemos contratar préstamos personales a tipo de interés variable con un diferencial superior a 5 ni hipotecas con un diferencial superior al 0,70. Si sobrepasamos estos límites es aconsejable plantearse la posibilidad de contratarlo a tipo fijo.