Retenciones del IRPF

En nuestras nóminas hay dos conceptos que hacen que cobremos menos a fin de mes: la cuota de la Seguridad Social y las retenciones del IRPF. Con las retenciones del IRPF lo que hacemos es ir adelantando mes a mes una pequeña cantidad de lo que nos corresponde pagar en nuestra declaración de la renta por rendimientos del trabajo.

En función del sueldo bruto que cobramos, de nuestras circunstancias familiares y de las tablas de retención que aprueba Hacienda, nos descontarán más o menos importe en concepto de retenciones del IRPF. El responsable de hacer esos cálculos es el empresario, pero para que conozca cuál es nuestra situación familiar, debemos rellenar el modelo 145, en que indicaremos si tenemos hijos o ascendientes a nuestro cargo o si estamos pagando un préstamo hipotecario, entre otras cosas. Cuantas mayores cargas familiares tengamos, más nos reducirán el porcentaje de retención.

Si no le facilitamos a la empresa este modelo, están obligados a practicarnos las retenciones del IRPF según las tablas de retención, sin más, por eso es fundamental rellenarlo y entregárselo. Este impreso puede descargarse de la web de la Agencia Tributaria, donde también encontraremos un programa online que, una vez introducidos todos nuestros datos, nos indicará la retención que nos corresponde.

Esas cantidades que nos han ido reteniendo a lo largo del año, las deduciremos en el IRPF del año que viene en concepto de retenciones por rendimientos del trabajo. Si queremos pagar menos a Hacienda en nuestra próxima declaración de la renta, o incluso que nos devuelvan, podemos pedir a la empresa que nos incremente en uno o dos puntos las retenciones del IRPF que por tablas y por situación nos corresponde. A veces es preferible cobrar un poquito menos cada mes a cambio de que al hacer la declaración de la renta el resultado nos sea favorable.