Límites de la deducción por vivienda habitual en la declaración de la renta 2011

La Ley de Presupuestos Generales del Estado para 2011 ha dado la vuelta a la tradicional deducción por vivienda habitual que hasta ahora se practicaba en la declaración de la renta.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que para que Hacienda considere nuestra vivienda como habitual, y tengamos derecho a la deducción, debemos de llevar residiendo en ella tres años continuados. Eso no quiere decir que los dos primeros años no podamos deducirnos. Podremos y lo haremos, pero si Hacienda revisa nuestra declaración de la renta (y tiene 4 años para hacerlo) tendremos que documentar que la vivienda por la que nos practicamos la deducción en la declaración de la renta, es nuestra vivienda habitual.

En cuanto a los límites para disfrutar de la deducción por vivienda habitual en la declaración de la renta 2011 quedan como sigue:

Si la base imponible es superior a 17.724, 90 euros, se podrá seguir aplicando la deducción de la declaración de la renta como estaba hasta ahora, es decir, nos podremos deducir un máximo de  9.015 euros por declaración, o 12.020 si se trata de adecuar una vivienda de un incapacitado, aunque la base imponible sea superior a 24.107,20 euros. Si la base imponible de nuestra declaración de la renta 2011 es inferior a 17.724, 90 euros, podremos elegir la deducción por vivienda habitual que más nos convenga de entre el régimen anterior y el nuevo.

Para todas aquellos inmuebles adquiridos a partir de 1 de Enero de 2011, la deducción por vivienda habitual sólo se practicará si nuestra base imponible es inferior a 24.107,90 euros.

Los conceptos que podremos incluir dentro de la deducción por vivienda habitual en la declaración de la renta 2011 son, entre otros:

– Las cantidades ingresadas en una cuenta ahorro vivienda.
– Las cantidades que hayamos pagado al constructor o promotor de la vivienda.
– Los gastos de Notaría, Registro e impuestos de la escritura de compraventa.
– Los intereses del préstamo.
– Los seguros de vida u hogar que el banco nos haya exigido contratar para concedernos el préstamo.