Jueves, 15 de Julio de 2010
Las tarjetas revolving guardan grandes semejanzas con los préstamos personales y por ello es posible que la entidad solicite al cliente nóminas y declaración de la renta para concederle la tarjeta.
La tarjeta revolving permite devolver la cantidad dispuesta a través de una cuota fija mensual. A medida que vamos pagando, lógicamente incrementamos de nuevo el límite disponible del crédito de la tarjeta. Suelen ser tarjetas gratuitas, pero el tipo de interés que se aplica a la deuda es bastante superior al que se aplicaría si se tratase de un préstamo o al que llevan aparejadas las tarjetas de crédito en su modalidad de pago aplazado. Leer más…
Domingo, 14 de Marzo de 2010
El funcionamiento de las tarjetas revolving es relativamente sencillo: El cliente marca la cuota fija que desea pagar cada mes independientemente de lo que consuma, bien estableciendo un importe (por ejemplo 30 euros) o un porcentaje del dinero dispuesto (el 5 %, el 10 %, etc). Algunas entidades financieras permiten al usuario modificar ese importe a su voluntad. La cuantía restante se suma a una deuda que se paga como si se tratara de un préstamo pero con tipos de interés muy superiores a los de un préstamo personal, puesto que pueden oscilar entre el 12% y el 25% anual en función de la entidad emisora. En cualquier momento el cliente puede amortizar anticipadamente la deuda y no suele tener penalización.
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